
Por Misal Hernández Pino
El tomeguín con la viola
el azulejo al bongó
y empezando el guaguancó
un negrito que se asoma.
En el arpa la paloma
y con la flauta el verdón.
Y en la voz de la canción
sopla un sijú platanero,
inspirado en el tresero
lagarto que toca el son.
En las maracas la chiva,
y en el guiro la ternera
y anunciándose cuál diva
una abeja trompetera.
Al contrabajo una fiera
musical de alto linaje:
Un pavo que con su traje
se parece a un zorzal gato.
y justo a su lado un pato
con un acordeón de encaje.
La culebra y la serpiente
llevan la coreografía
y la rata y la jutía
se encargan del aguardiente.
Una potranca sin dientes
patrocina los disfraces
mientras las aves rapaces
auras tiñosa del coro
ponen aliento sonoro
para ambientar los compases.
Mi granja es toda una fiesta.
Mi campo es la rebelión
musical que en condición,
hace levantar la orquesta.
Las gallinas en protesta
con los puercos y guineos
repican un zapateo
muy difícil de imitar.
Y un cocuyito al bailar
besa a un pitirre muy feo.
El burro siempre borracho.
El gallo con su egoísmo
que aunque alto cante, muchacho,
no se escucha ni a sí mismo.
Los perros en su espejismo
del humo y el antifaz
lejos de poner la paz,
se pelean con los gatos.
-Aguafiestas sin contratos-
recrimina un alcatraz.
El Zunzún y el Tocororo
el totí y la mariposa,
en actitud vanidosa
hacen mutis por el foro.
A una oveja con un toro
se les ve en la gozadera.
y una cotorra grosera
chismorrea por el monte:
-es muy raro que el sinsonte
no cante "Guantanamera".
Misael pata coja....